Oda a la mediocridad. ¡¡Y que viva!!

Hacía tiempo que quería escribir acerca de la mediocridad. Y es que, últimamente nos bombardean con historias y con síntomas de estar haciendo algo mal si solo piensas en ti, JA JAJAJAJAJ. Vi un vídeo hace poco donde hacían alusión a la medalla de plata. Contrario al empoderamiento, y a lo que todo el mundo es capaz de lograr, se comentaba que no hacía falta estar siempre destacando y en la palestra, que siempre habrá gente que le guste y prefiera estar en segundo lugar. Qué mensaje tan horroroso y confuso. Pensé. Un mensaje erróneo y manipulador, en un periodo crucial de nuestra era, donde se nos pide ser más únicos, buscadores y conocedores de nuestra existencia y experimentar la autenticidad de crear por tu cuenta- que es lo único que te va a salvar-, créeme. En el vídeo insistían en no ser líderes ni querer destacar por encima de nadie (Y digo yo, ¿quién destaca encima de quién?, ¿Estamos hablando de autoconfianza más clara en una persona que en otra? ¿talentos y/o virtudes más visibles porque ha habido una previa búsqueda de autoconocimiento más exhaustiva en uno de los dos? ¿alguien con sus valores y su corazón hablando por él/ella?, ¿alguien que ha pasado por el periodo de la noche oscura del alma y sabe o está en el camino de saber quién es?, ¿alguien con la suficiente seguridad como para llevarse todo lo que la vida le ponga por delante?) Pero no. Según parece no hay que destacar, y deberíamos todos pasar desapercibidos o que no se note mucho ese gran crecimiento personal entre la masa, no vaya a ser que nos tomen por superestrellas, o peor aún, por unos gilipollas engreídos.

En una sociedad donde se nos insiste tanto en la colaboración y el integrarse con lo visiblemente superficial de la vida, siendo parte y viviendo como parásitos de la sociedad, se nos escapa lo más vital en cuestión, que es descubrir nuestra propia existencia dentro de los límites autoimpuestos, que, para empezar, son a causa de nuestra manera de pensar. Quizás nosotros mismos nos ponemos los límites, y aquellos que no se dan cuenta se pasan la vida creyendo que lo mundano y corriente es la ley a seguir. Un mediocre es alguien por lo tanto que se mueve en la competencia media, que no quiere sobresalir, ni tampoco desobedecer lo establecido. Sufre de una gravísima falta de autocrítica y libertad para opinar desde su propio pensamiento. Y ¿para qué?, no hace falta, ya que «los demás» lo hacen por él. Está todo más que «mascado» en su mundo, se encuentra cómodo en su zona, con lo conocido y siendo la misma buena persona y agradable que siempre ha sido….No querría cambiar eso por nada del mundo. El modelo de vida que lleva está perfecto tal como está.

Precisamente, la reinvención está siempre presente cuando uno rompe con esos límites. Aquellos que están inspirados por la vida, son capaces de crear una realidad propia de manera constante, aunque en el camino se creen otras vías particularmente no muy deseadas. Sólo los que crean y se adentran en su propio túnel saben lo que es mejorar e insistir en ser su mejor versión cada día. Sin esta inquietud nuestra de mejorarnos como personas y ser dueños de la vida, nos quedaremos atrapados en la mediocridad. La mediocridad basada en ser aceptado y ser querido, sin ofender a nadie, ni con pretextos de grandeza. Buscar nuestra luz, buscar el fuero interno que nos mantiene vivos serían tonterías de unos pocos que necesitan atención.

La mediocridad no es ser malo, ni defectuoso. Sería más bien sinónimo hermano del conformismo, del balance todo el tiempo, del pensamiento limitante y de la visión de que ‘ya soy lo suficiente y/o esto ya es suficiente para mí’.  El pensamiento abrumador y tormentoso de no querer alcanzar algo más, ni de superarse a uno mismo, por MIEDO al rechazo, al abandono, soledad, sentimiento de exclusión y de no pertenencia a un grupo con el que sentirse cómodo, por el qué dirán (qué coño sé ya). Todo ello es al final lo que hace al ser humano ser un mediocre. La masiva propaganda que, tachando y apuntando al narcisismo y al egoísmo cada vez que se logra algo fuera de lo establecido y por méritos propios sin “pensar” en los demás – algo que supere las expectativas comunes-, nos frena y nos reajusta para pensar dos veces antes de sobresalir sobre el resto. Esta propaganda viene de dentro, y lo más triste es que está creada por nosotros también. La hemos creado. Hemos creado al carcelero siendo nosotros como especie naturalmente libres que quiere a la vez salir y crear en el mundo con lo que es.

Crear con lo que uno es. Difícil llegar a ese estado de conciencia. La creatividad, por tanto, sería contraria a la mediocridad también. Si descubrimos quiénes somos, algún día, quizás, seamos capaces de crear y de ser libres. Dejaremos de ser mediocres, porque habremos sido tan auténticos que no nos paramos a pensar en lo que los demás esperan de nosotros, simplemente fluiremos con lo que somos y todo lo que necesitamos para evolucionar y ser mejor llegará hacia nosotros. Nos empujará a vivir más acorde a nuestra esencia y a nuestro sentir. Creo que este es el matiz que marca la diferencia entre un ser humano NO mediocre de quién sí lo es.

Para mi no es una cuestión que tenga que ver con el trabajo hecho (en cualquier ámbito), sino con la capacidad de reinvención y la actitud ante la vida.  El querer definirnos de una manera, o creer que somos así y no vamos a cambiar porque así creemos que somos, nos limita, nos empequeñece y nos hace ser mediocres. Como ejemplo se me ocurre lo que comenta mucha gente malacostumbrada: se habla de los estudios, de los trabajos que hacemos o de las situaciones que sobrellevamos día a día y que nos encaja en una categoría social, que al final no es más que la estructura de la cual no salimos, y que es lo que pensamos que somos. Wrong. Te suena esa conversación de: Tíoooo, ¿Has visto el capítulo nuevo de “X”? Pues a esto me refiero. 

Acomodarse en una manera de interactuar, trabajar de una determinada manera sin pararte a pensar si te gusta, si no te gusta, si se está haciendo bien o no, o si incluso tiene sentido. Comer lo de siempre, para siempre, porque así te has criado, y así lo apunta la dieta con la que has crecido. Qué raro si un americano profundo le diera un día por llevarse té lattes de cúrcuma con nueces para almorzar en lugar de un donut y un café expreso. Lo mismo que si un chino despertase con ganas de desayunar pancakes (causas de la globalización y occidentalización aparte). Pero… Why not. Ahí estaríamos rompiendo con la mediocridad de golpe. Tristemente no se ve esto, se observa todo lo contrario. La gente sigue haciendo lo que hace todo el mundo. Que bueno,… no voy a decir mucho más, pero darse cuenta ya es un paso.

Ser creadores de nuestra realidad siendo consientes de ello y con el espíritu que se exige necesario para mejorar cada día, para probar cosas distintas, y sucumbir ante los encantos de la vida. Huir de la mundanidad y la basura social que nos rodea es importante si queremos llegar a otro nivel y elevar nuestra conciencia.

Los mediocres son como si fueran Flubber tratando de encajar al milímetro dentro de un cuadrado, sin que se desborde ni un ápice de sí mismo. Pero esto es imposible, y a no ser que quieras vivir aplastado toda tu vida, el moco acaba derramándose y se va todo a la mierda. Y es que hay algo en el ser humano que, muy en el fondo, sabe cuándo la cosa va bien o no. La intuición le está guiando siempre y le habla, le guía, le comprende y le pide que deje de seguir atrapado. Y si lo está, como es la gran mayoría, pues sufre.

La vida va de retos, a gritos, sobre todo con uno mismo. Desafiarlos es salirse del molde que cada uno lleva arrastrando consigo, rompiendo de golpe con lo corriente y lo que “así ha de ser”, y abriendo un nuevo camino nunca antes transitado.

Fuck the system!!

 

 

es broma, jaja salu2.

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