Créeme si te digo

Creeme si te digo

Creeme si te digo que lo que sientes no define lo que eres.

Creeme si te digo que las verdades como puños aplastan pero que las mentiras duelen y te arrastran.

Creeme si te digo que lo que hagas hoy no modificará tu «meta», aunque sí te inclinará hacia una más holgada.

Creeme si te digo que las canciones son abismos con ventanas.

Creeme si te digo que los sueños no se cumplen pero siempre hay esperanza.

Creeme si te digo que las locuras mueven el mundo y que los trastornados son mejores personas que no pudieron encajar en falsas estructuras.

Creeme si te digo que todo lo que piensas es producto de tus emociones.

Creeme si te digo que no descartes habitar en tu propio mundo si las carencias y los diarios quehaceres te corrompen como una bestia inmunda.

Creeme si te digo que al interactuar con otros reconozco mis propias heridas.

Creeme si te digo que todavía tengo bastante recorrido por hacer por delante, por recorrer sola.

Creeme si te digo que la mayoría de veces tenemos que ser abiertos a ver cómo nos tratamos, de qué manera no brillamos y de cómo tenemos que ir abrazando lo inconsciente.

Creeme si te digo que sigo buscando.

Creeme si te digo que no sé el qué.

Creeme si te digo que a veces me siento parte de un todo y de la nada, sin un porqué.

Creeme si te digo que la energía del mundo entero se siente, en un revés o traspiés, se mueve como en un sumidero y se presiente conociendo a alguien, alguna vez.

Creeme si te digo cosas que no eran mías. Que las leí una vez.

Creeme si te digo cuánto más habré de tener fe, cuánto más tendré que correr, o cuanto más habré de poner un pie, y otro pie, para no ser fría, para sentir, el ¿qué?.

Creeme si te digo que como te dejes influir por todo y por todos acabarás sin hallarte nunca.

Creeme si te digo que más vale cien años de soledad a prueba de error que veinte años de caminos amigos.

Creeme si te digo que la vida son rompecabezas o un puzzle sin piezas.

Creeme si te digo que todo parece olvidarse por un instante. Que nada parece encajar, opresivo y soez.

Creeme si te digo que un día despiertas y descubres un para qué.

Creeme si te digo que no me creas;

Pero creeme,

Por hoy,

Al menos,

Una vez.

 

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