No sé qué hacer con mi vida. O sí.

16/02/2019

 

Hacía tiempo que no divagaba sobre las teclas de un teclado cualquiera. En este momento de mi existencia me encuentro en Francia, concretamente Normandía, realizando lo que viene a ser mi sexto workaway desde que me aventure en esto en el mes de octubre de 2018 cuando comencé mis andanzas por Escocia. 

Quería manifestar algo que he sopesado esta mañana tras un ducha larga y caliente (que viene genial con el frío que hace por aquí). Había pensado de nuevo en las casualidades y enseñanzas que te muestra y te pone la vida en el camino a cada instante para que comiences, para que te des cuenta, para que cometas errores, para que no escapes de lo inevitable y para que aprendas. Ahora más que nunca creo que detrás de cada acción, de cada palabra , de cada persona, lugar y momento hay una enseñanza algo que debemos escuchar, y a lo que debemos prestar atención. Si bien , siempre pensamos que las cosas nos afectan a nosotros y nos planteamos el porqué nosotros, cuando en realidad la pregunta debería ser , ¿que me quiere la vida enseñar la vida con esto? ¿que hay que aprender, sanar o entender aquí para mi crecimiento? El estar con 3 personas bastante diferentes y a la vez iguales me ha hecho ver que todavía tengo mucho que aprender y sanar, y estoy a punto de cumplir 28 años. No quiero ni imaginar la vida de los que piensan que lo tienen todo y a la vez no intentan ni quieren salir de ahí.  Todavía he de sanar celos, que no son otra cosa que espejos de uno mismo reflejados en el otro, romper la barrera de la timidez, por miedo al fracaso de cualquier tipo, supongo que miedo a que no me entiendan, a sentirme aislada e incomprendida. He de aprender a cocinar y bien, realmente nunca he sabido, y siempre me lo han hecho a mi, o me he ayudado de un robot de cocina. Me gustaría dedicar más tiempo a la guitarra y a cantar, dos cosas que realmente me gustan, me hacen feliz y me motivan a seguir, pero por algo que no entiendo, aun no me dedico a ello de pleno. Me siguen enturbiando otras cosas en la mente,como viajes, lugares que visitar, personas que conocer, mundo al que observar o becas que preparar. ¿Es normal que en este punto de mi existencia todavía no sepa muy bien la meta pero realmente quiera hacer muchas cosas a la vez? Todos los libros de psicología que leo, o las menciones/ escritos/artículos hacia la inteligencia emocional y la estabilidad mental hablan de ENFOQUE PRINCIPAL, metas y objetivos a corto plazo. Hablan de que una meta clara y concisa es lo mejor para el alma, y ya ni hablar de cuando uno quiere y sabe lo que le apasiona y va a por ello bajo cualquier contratiempo, vaivén o circunstancia. Supongo que el exponerse a diversas personas, entornos y situaciones me ayuda a trazar más un camino, a reforzar mi espíritu y crecer por dentro, sanando y puliendo esas “cosas” que nos entorpecen y nos empequeñece en lugar de recrearnos como grandes seres humanos. Es por ello que tras ya un tiempo realizando estancias fueras ( donde más incómoda me siento por el idioma, el clima y la  gente que conozco) noto como cambio mucho más rápido  y de una manera más fluida que quedándome en el sitio de siempre, con la misma gente y reviviendo hasta el ultimo día del alba las mismas conversaciones, historias y vivencias que ya no sorprenden. 

Eso es, lo inesperado y la sorpresa ante lo desconocido es a lo que estoy enganchada.

 

                       

 

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